Por Diego Montefinal
El remero Santiago Fernández anunció hace unos días que trabajará para estar presente en los Juegos de Londres 2012, lo que sería su cuarta participación olímpica.
Sin embargo, este año será de transición para el Pollo Fernández porque, si bien tiene todas las fichas puestas en volver a representar al país, su prioridad en 2009 pasará por recibirse de ingeniero agrónomo.
“Este año o el que viene me recibo de ingeniero agrónomo, así que este año cambié un poquito las prioridades, dejó de ser un poco el deporte para ser el estudio. El año que viene voy a retomar fuerte”, reconoció Fernández.
“Yo no podría dejar de remar este año para volver el año que viene porque, si dejo, después cuesta arrancar desde cero, es casi imposible –remarcó-, necesitás cierta constancia para estar a un buen nivel mundial y no puedo pretender mantenerme entre los diez mejores del mundo entrenando un turno solo, así que me bajo un poquito para poder recibirme”.
Si bien este año han cambiado las prioridades, las exigencias del deportista amateur de alta competición no son pocas. Fernández se levanta todos los días cerca de las siete de la mañana y a las ocho ya está en el club para remar entre dos horas y dos horas y media. Después al gimnasio, y tarde libre para estudiar.
En épocas fuertes de competencia, Fernández entrenaba en doble turno y además se hacía el tiempo para que su otra carrera, la que hace fuera del agua, también tuviera resultados exitosos.
Por todo ello, que Santiago Fernández se haya mantenido durante años entre los mejores ochos remeros del mundo no es poca cosa. Sin embargo, en un país donde parece que lo único que importa es ganar, no se valoró que de todos los remeros del mundo sólo siete sean mejores que él.
“El exitismo que se tiene llevó al deportista amateur a valorar sus logros solo. Por ahí iba al Mundial, salía séptimo y, si bien para mi era un logro importante, para una persona que no entiende es más importante ganar un sudamericano que ser séptimo en el mundo”, reflexionó Fernández.
“Eso hace que los deportistas disfrutemos solos de nuestros logros porque sabemos lo que significa -agregó- pero por ahí no podemos compartirlo con toda la gente”.
Además del esfuerzo por entrenar y estudiar, el deportista amateur lucha contra los problemas estructurales y las falencias de un país donde este tipo de disciplinas no sólo no son prioridad sino que hasta “gozan” de muy poco apoyo.
Mientras en Inglaterra se transmiten las competencias locales, para citar un ejemplo, en Argentina vemos remo una vez cada cuatro años, precisamente gracias a deportistas como Fernández que clasifican para un juego olímpico.
“Una de las diferencias, además del lugar donde se entrena, es el equipo que acompaña al remero. Tienen profesionales especializados, con un cuerpo médico, nutricionista y preparador físico, mientras que en Argentina el propio entrenador es a veces profesor de educación física”, comentó Fernández.
Años de trayectoria, años de esfuerzo, un consagrado del deporte argentino que tiene que seguir con el mismo sacrificio que c
uando empezó. Años en la elite del remo mundial para que todo siga siendo cuesta arriba.
Fuente:revista@2depunta.com
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