Tras ganar el bronce en los Juegos Olímpicos de Pekín, hace un año, Paula Pareto recibió un mayor apoyo para su carrera que se extendió al judo en general.Por Mariano Cattáneo De la Redacción de LA NACION
Dicen que hay momentos que marcan un antes y un después, episodios a partir de los cuales comienza a escribirse una nueva historia.
Dicen que hay momentos que marcan un antes y un después, episodios a partir de los cuales comienza a escribirse una nueva historia.
Hace un año, Paula Pareto sorprendía en los Juegos Olímpicos de Pekín al ganar la medalla de bronce en judo y se convertía en la primera argentina que subía al podio en esa disciplina.
Desde ese día su carrera y su deporte comenzaron a recorrer otro camino, con mayor apoyo y difusión, aunque a La Peque, con la misma timidez de siempre, le cueste reconocer que eso se deba a su esfuerzo personal.
-¿En qué sentís que te cambió haber ganado la medalla de bronce en Pekín?
-En cuanto a lo deportivo, ahora puedo tomar al judo con una mayor dedicación. Hasta el año pasado le había venido prestando más atención al estudio y el deporte era como un hobby, algo que hacía para distenderme, aunque en un nivel de competencia. Pero siempre el estudio estaba primero. Ahora, en cambio, tengo otro enfoque en cuanto a lo que representa el deporte en mi vida.
-¿Hubo un beneficio económico que te permitió dedicarle más tiempo al deporte?
-La beca que tenía, de la Secretaría de Deporte, gracias a Dios, o gracias a la medalla en realidad, aumentó bastante, lo que me sirve para mantener sola mis estudios y mis gastos personales. Ya no dependo para esas cosas de mis padres, aunque aún vivo con ellos. Conseguí, además, el apoyo de YPF, que es importante para cubrir los gastos de viajar a los torneos.
-¿Ahora podés elegir de otra manera tu calendario de torneos?
-Se me hace complicado ir a los 20 torneos oficiales que hay en el año a nivel internacional. Tener un sponsor es importante para los viajes pero igual son muchísimos torneos y no se puede ir a todos. Los elegimos como para ir sólo a cuatro o cinco por año, pero importantes. Además, eso nos hace estar un poco más tranquilos económicamente para poder ir.
-¿Sentís que ahora se te mira de otra manera en los torneos o que tus rivales te respetan más?
-No sé si me respetan porque eso depende de cada uno. A mí, por ejemplo, cuando me toca enfrentarme con alguien que tiene mucho nivel me han dicho: "Vos no respetás a nadie". Y para mí es lo correcto, así que tampoco pretendo que me respeten a mí, porque es un ida y vuelta.
-Al mirar el cuadro de un torneo, ¿sentís que tu nombre tiene más peso que el que tenía hasta 2008?
-Por ahí ahora me reconocen más. En las estadísticas que uno hace antes de cada torneo, estimás que, en teoría, podría llegar más lejos. Pero después nunca se sabe.
-¿Sentís que al judo argentino le sirvió tu resultado en Pekín?
-Y? Se le está dando un poco más de respaldo que el que tenía hasta el año pasado. Uno o dos meses después de los juegos cambiaron el tatami del gimnasio del Cenard donde nos entrenamos. Antes no se podía hacer mucho porque las colchonetas estaban rotas y corríamos el riesgo de lesionarnos si nos enganchábamos los dedos en los agujeros que tenían. Ahora, con el tatami nuevo es mucho más lindo entrenarse e, incluso, viene gente que había dejado de venir por el miedo a lastimarse. Tenemos también un lugar mucho más amplio porque antes lo compartíamos con lucha y ahora es sólo para judo. En ese sentido, creo que ha servido.
-¿La creación de la Liga Argentina ayudó también al crecimiento?
-La Liga es algo bueno sobre todo en cuanto a los sponsors. Porque al ser algo televisado y a lo que se le está dando difusión, les permite participar a muchos clubes que no lo habrían podido hacer de otra manera. Eso es bueno porque tener más gente para practicar o en los torneos es lo que genera la diferencia y te hace elevar el nivel, algo que se nota cuando vas a competir a otro lado.
Desde ese día su carrera y su deporte comenzaron a recorrer otro camino, con mayor apoyo y difusión, aunque a La Peque, con la misma timidez de siempre, le cueste reconocer que eso se deba a su esfuerzo personal.
-¿En qué sentís que te cambió haber ganado la medalla de bronce en Pekín?
-En cuanto a lo deportivo, ahora puedo tomar al judo con una mayor dedicación. Hasta el año pasado le había venido prestando más atención al estudio y el deporte era como un hobby, algo que hacía para distenderme, aunque en un nivel de competencia. Pero siempre el estudio estaba primero. Ahora, en cambio, tengo otro enfoque en cuanto a lo que representa el deporte en mi vida.
-¿Hubo un beneficio económico que te permitió dedicarle más tiempo al deporte?
-La beca que tenía, de la Secretaría de Deporte, gracias a Dios, o gracias a la medalla en realidad, aumentó bastante, lo que me sirve para mantener sola mis estudios y mis gastos personales. Ya no dependo para esas cosas de mis padres, aunque aún vivo con ellos. Conseguí, además, el apoyo de YPF, que es importante para cubrir los gastos de viajar a los torneos.
-¿Ahora podés elegir de otra manera tu calendario de torneos?
-Se me hace complicado ir a los 20 torneos oficiales que hay en el año a nivel internacional. Tener un sponsor es importante para los viajes pero igual son muchísimos torneos y no se puede ir a todos. Los elegimos como para ir sólo a cuatro o cinco por año, pero importantes. Además, eso nos hace estar un poco más tranquilos económicamente para poder ir.
-¿Sentís que ahora se te mira de otra manera en los torneos o que tus rivales te respetan más?
-No sé si me respetan porque eso depende de cada uno. A mí, por ejemplo, cuando me toca enfrentarme con alguien que tiene mucho nivel me han dicho: "Vos no respetás a nadie". Y para mí es lo correcto, así que tampoco pretendo que me respeten a mí, porque es un ida y vuelta.
-Al mirar el cuadro de un torneo, ¿sentís que tu nombre tiene más peso que el que tenía hasta 2008?
-Por ahí ahora me reconocen más. En las estadísticas que uno hace antes de cada torneo, estimás que, en teoría, podría llegar más lejos. Pero después nunca se sabe.
-¿Sentís que al judo argentino le sirvió tu resultado en Pekín?
-Y? Se le está dando un poco más de respaldo que el que tenía hasta el año pasado. Uno o dos meses después de los juegos cambiaron el tatami del gimnasio del Cenard donde nos entrenamos. Antes no se podía hacer mucho porque las colchonetas estaban rotas y corríamos el riesgo de lesionarnos si nos enganchábamos los dedos en los agujeros que tenían. Ahora, con el tatami nuevo es mucho más lindo entrenarse e, incluso, viene gente que había dejado de venir por el miedo a lastimarse. Tenemos también un lugar mucho más amplio porque antes lo compartíamos con lucha y ahora es sólo para judo. En ese sentido, creo que ha servido.
-¿La creación de la Liga Argentina ayudó también al crecimiento?
-La Liga es algo bueno sobre todo en cuanto a los sponsors. Porque al ser algo televisado y a lo que se le está dando difusión, les permite participar a muchos clubes que no lo habrían podido hacer de otra manera. Eso es bueno porque tener más gente para practicar o en los torneos es lo que genera la diferencia y te hace elevar el nivel, algo que se nota cuando vas a competir a otro lado.
Algo cambió en la vida y en la carrera de Paula Pareto, la tímida estudiante de Medicina. Desde aquel 9 de agosto de 2008, el judo argentino tiene una nueva referente que, como el deporte que practica, pretende seguir creciendo cada día un poco más.
